lunes 13 de julio de 2009

Aquí

Está bien, diré que tuvo un arma
que soñaba todo el día
con estrellas en su cuna,
y eso le ayudaba, decía,
a dormir tranquilo por las noches
y a pensar en sí todas las mañanas,

está bien, pongamos que se fue
que no podía dar más gracias a todos,
que se quedó sin sueño y sin dueño
libertad,
y digamos que hacía unos
años que no se despedían,
y su llanto continúa encerrado
más profundo si cabe en aquel día
donde por un hilo anda todavía
cosiendo heridas del alma,
las de un ejército que nunca tuvo
un sólo descanso y, a menudo,
inventaba acertijos:

“El aire es para respirar.
De tus besos salen olas
donde todos a botar
y a brotar comienza el verde
su proceso junto al mar y, por fin
dejar atrás la enorme Nube gris
de la estación Nicho, y por fin
azul y rojo maquillados en el cielo
pasteles fundidos entre el valle y la galaxia,
y por fin saber que ando escotado,
algo resuelto,
decidido,
un tanto suelto
por ti,
Época Prima,
mi dulce
espera”.

Aqui

I
Si el destino dijera y yo interrogara
el mundo se me vendría encima
y nunca llegaría a entender nada.
Pero soy tolerante. Qué palabra.
Quién se la cree. En fin, diré que
yo también fui quien te quiso,
¿recuerdas
cuando por Pablo tiritaban las estrellas
y hacíamos ver que éramos jóvenes?
Tú no me conocías y yo no quería perderme
por el olor penetrante de tanta juventud
me distancié y el tiempo me llamó
prematuro e inocente.

II
Donde el crepúsculo no llega
y la tempestad es una sombra,
donde el corazón
con pena
se pone
las manos
en las orejas
y se asombra
porque no quiere escuchar
¿por qué dolerán tanto las voces del pasado?
Sobre todo las que uno nunca quiere
rerecordar. Aquí quería llegar.
¿Alguien está dispuesto?
¿Sales tú?
¿Echamos una moneda para vernos las caras
y saber quién de los dos se quedará la cruz
de nuevo?
¿lo soportaremos?
¿lo soportarás?
¿lo soportaré?

III
¿Te hace un escondite?
Ya no creo lo que dices.
Dudo, ni siquiera sé qué es esto
qué tan profundo escondes
escondo,
¿nos escondemos?
¿nos hace esto valientes?
Tira tú, yo espero,
¿me hace eso valiente?
Yo te quiero y ¿eso es
todo lo que quiero,
lo que quieres?
¿qué queremos?
Para qué tanto rechazo, si no nos queda nada
y en nada seremos menos
de lo que fuimos siendo uno.
¿Me interesas?
¿Te intereso?
¿Nos interesamos?

Ah! será la inquietud,
el miedo, el amor, los años,
las emociones, los sentimientos…
claro claro claro, el pasado, la nostalgia,
el presente…¿duele tanto aceptar
o duele más que no te acepte?.
¿Dónde estás?
¿Me quieres o te intereso?
Eso eso eso, quizá sea tan simple como eso.
Claro, ya lo sé, tú no sabes quién eres,
ni puede quien sea yo ahora, por eso
queremos algo y las preguntas van a ciegas,
y yo me quedo como un tonto. Vamos,
un amigo dijo un día lo primero que hacía
en el campo del amor era:
montar un perfil en línea
para poder ligar mejor.
Qué movida, pensé.

IV
Ahora tengo dudas y pienso
en lo más importante:
darse cuenta de las cosas,
menuda estupidez.
Tirar hacia adelante,
pura palabrería.

Yo ya no sé si tú me interesas
por el rechazo, por el cariño,
si serás parte de lo que yo seré
o fuiste un trozo de lo que nunca fui
y soñaste
o soñé que
un día nos tendríamos para el resto de la vida,
y ahora ya no sé quién eres, menos yo.
Quizá en la locura esté
la astilla de un amor atravesado,
el eco de un llanto que cada noche se pronuncia,
o lo que por orgullo se lo llevó un día
el nombre de una calle que nunca dijo nada.

jueves 14 de mayo de 2009

Aquí

Por la primavera se acercó el rayo primo
y espléndido colgaba en un perchero
las botas de la estación oscura.

Y apareció con una luz imposible de aclarar,
(Hasta vino acomodado en frac
con la chanclas del tío Benito,
pero a él, claro, a él
nada le sentaba mal),

Y se preguntó qué más,
qué más dará este brillo,
qué más podría apagar?

Y contra más vino vino más y más vino
hasta que le sobrevino un trino de felicidad tal
que le dio al tío Benito un ataque mortal
y nunca nunca más se volvió a hablar
de aquel pobre peregrino que vino solo
para conversar.

martes 12 de mayo de 2009

Aquí

Hola amor,
no sé quién eres,
tú que me llamas siempre
cuando en mi cabeza sólo
un pensar apenas cabe,

no sé qué haces, amor o
qué piensas hacer con el resto,
pero aquí sé que eres fuerte
y de un paso paso al trote
y de un trote al galope y… galopas
y golpeas y galopas y golpeas
y me coges de la mano o te alejas
y te subes por las nubes o me cuelgas
como un yonquis atormentado
por el túnel de las Barranquillas.

lunes 11 de mayo de 2009

Aquí

Echo de menos la paranoia o el olor
a sobaco de local de fiesta anfetamínica,
encenderme en una calle alquitranada
al paso de una paloma media muerta,
quedarme dormido en los laureles
de los vagones de la insuficiencia
de los trenes de las cercanías
del pasado…

…la interpolación que desaparecía
entre un bar y otro, ser
el egoísta atormentado,
el pobrecito que de una andaba ciego
y veía, a menudo, el impulso infinito
de tener siempre que romperse algo.

domingo 10 de mayo de 2009

Aquí

Echo de menos las palabras inútiles
de los buenos momentos,
de los peores las apropiadas,

quedar para una copa,
mirarnos a los ojos
de tanto en cuanto
mojarnos las pestañas
con un trozo de pasado,
para luego
refrescarnos
por un camino
recorrido
juntos.

jueves 9 de abril de 2009

Aquí

Mi miedo es aquel que me llama a cualquier hora
y me incita a dejarme la piel en un trozo de nostalgia,

Mi miedo es el que mira cuando yo no quiero ver,
el suicida de un balcón reinventado,
el pobre infeliz que se muere, a menudo
por el polvo de un camello enganchado.

Mi miedo es el pulso de la vida encarnado
en un cuadro de principios y ventanas
donde no dan para un salto.

Mi miedo es el simple temor a tener miedo
de los días en que todo me resulta tan extraño,
es decir que de nuevo tengo miedo
a todo cuanto amo. O es cambiar de canal
y ver que todo sigue igual
después de tantos años.

Mi miedo es desvirgar una hoja de papel
y prometerle vida eterna dentro de un armario,
o encontrármela un día en la vida pululando
y que alguien se enriquezca del temido llanto.

Mi miedo es la llama que se apaga
o se aleja de los sueños lentamente,
el velero que se ahoga por las prisas
en un mar inexistente o el apuro
por llegar sin alcanzar el deseo
entre espíritu, cuerpo y mente.

Mi miedo es la música
que me hace ser más fuerte,
el sonido o saberme indiferente.
Son los cinco grados que se encuentran
Dentro de una lata o un teléfono
anotado como este: 626129447,
que sé que de alguien tuvo que ser
de quien no recuerdo exactamente.

Mi miedo son las gotas de una lluvia que no llueve,
Son las hojas de una planta que no crece,
o llegar a tener un día
el corazón
parado
y que tiemble.

Mi miedo es que se muera alguien
que se quiere tanto que se teme,
temor a quererme demasiado
y que al final me arrepiente.

Miedo por las nubes que oscurecen
a cuarenta grados, miedo fue no saber
que me quedaría solo con el rumor
de una terraza sin estrellas.

Mi miedo está en los días que amanecen,
en las tardes que respiran
y en las noches que se duermen
en serio.

Mis Miedos son los ojos de María,
las curvas de Julia, los pechos de Rosa
la delicada voz de Clara y… claro,
un sin fin de efímeras pendientes.

Mi miedo está en el país que cree
haber tenido el mundo en un copa.
Incluso en los que nunca han peleado
ni siquiera una medalla.

Miedo es coser y cantar
por la barandilla de un balcón sin aire
seguir dependiendo y soñar.

Mi miedo es enfriarme o calentarme
con un cubitera por culpa del amor,
quedarme sin aliento en una cita o
congelarme al principio de una relación.

Mi miedo es que cruja la silla
Cuando siente la cabeza.

Mi miedo es guardar secretos
en un cuarto sin futuro,
echarme a llorar en un colchón infinito
y pensar que escribir me salvará
del pánico a la vida.