El tiempo parece estar ya hecho,
dispuesto para que
uno
piense
solo,
y las tardes son eternas como el día,
y las noches igual de inolvidables,
incluso, por el trino sé que hay vida
tras el crujido acomplejado
de los ventanales.
martes 24 de noviembre de 2009
29-
Abandonan las horas su pelea,
un rugido bravo se apaga con la tarde,
los peces parecen estar muertos,
a ráfagas, el mar es una duda
donde en el fondo nunca descansa.
La noche se ha caído, de pronto
hay luces que brillan por todas partes,
los tambores se fijan permanentes
y los peces al acto bailan
un sin fin de acordes breves.
Dicen que se hizo el milagro
donde nadie logra recordar.
Aceleran con el tiempo las horas y,
lo que ayer fue, hoy puede que sea
mañana... ¿alguien lo podrá aclarar?
un rugido bravo se apaga con la tarde,
los peces parecen estar muertos,
a ráfagas, el mar es una duda
donde en el fondo nunca descansa.
La noche se ha caído, de pronto
hay luces que brillan por todas partes,
los tambores se fijan permanentes
y los peces al acto bailan
un sin fin de acordes breves.
Dicen que se hizo el milagro
donde nadie logra recordar.
Aceleran con el tiempo las horas y,
lo que ayer fue, hoy puede que sea
mañana... ¿alguien lo podrá aclarar?
25-
Ya me despisté, como los pájaros.
Da igual el tipo. Tres cafés tomé
con tres canutillos. No son las doces.
Al sol lo hemos perdido.
Para el lunes dicen que saldrá.
A un caracol lo comparo,
y,
a veces,
pido en silencio,
por favor que todo acabe
o que nos vaya mejor.
Nunca la luna prometió ser otra, ni mil
certezas fueron tan reales como hoy.
Así que solo queda esperar, una vez más
la vida siempre es más lenta sentado.
Da igual el tipo. Tres cafés tomé
con tres canutillos. No son las doces.
Al sol lo hemos perdido.
Para el lunes dicen que saldrá.
A un caracol lo comparo,
y,
a veces,
pido en silencio,
por favor que todo acabe
o que nos vaya mejor.
Nunca la luna prometió ser otra, ni mil
certezas fueron tan reales como hoy.
Así que solo queda esperar, una vez más
la vida siempre es más lenta sentado.
viernes 20 de noviembre de 2009
23-
Ya no es tan azul
el humo,
a menudo
encalado en la garganta,
ni rojo, tanto el mar de los corazones
como la paz cosida en las trincheras,
por eso, ahora, quiero pensar en
colores aún por dibujar, voces
no escritas todavía o, notas
pendientes en el camino.
el humo,
a menudo
encalado en la garganta,
ni rojo, tanto el mar de los corazones
como la paz cosida en las trincheras,
por eso, ahora, quiero pensar en
colores aún por dibujar, voces
no escritas todavía o, notas
pendientes en el camino.
viernes 30 de octubre de 2009
32- (canción: redobla el tambor, suenas trompetas, marchando)
Las prisas no son para los presos,
los soldados se visten con la muerte,
en el despacho se quedó la bandera
dormida en los brazos del presidente.
Julio parece un mes augusto,
el fin aparece mucho en Roma,
el sol te pone siempre espartano
y a uno se le cae la baba a solas.
El camino no tiene sueño,
uno es solo quien pisa y pasa,
hacerse esclavo, tener un dueño
es una locura, a la vista, controlada,
La luna es un tambor que brilla
donde el fin no acaba con las notas,
por eso estas palabras van sonando
las nuevas a viejas lunas rotas.
los soldados se visten con la muerte,
en el despacho se quedó la bandera
dormida en los brazos del presidente.
Julio parece un mes augusto,
el fin aparece mucho en Roma,
el sol te pone siempre espartano
y a uno se le cae la baba a solas.
El camino no tiene sueño,
uno es solo quien pisa y pasa,
hacerse esclavo, tener un dueño
es una locura, a la vista, controlada,
La luna es un tambor que brilla
donde el fin no acaba con las notas,
por eso estas palabras van sonando
las nuevas a viejas lunas rotas.
24-
Y le dieron rienda suelta al árabe,
nada
en el estrecho mar del sur.
Y atracaron invisibles sus pateras,
con la noche llegaron, no todos.
Y sabían de ello uniformes,
vestidos entallados en madera,
tres vigías cubrían las tinieblas,
Y las vírgenes alborotadas recorrían
entre penitentes las calles del crimen.
Y, encorvado sufría un sol agónico
el cimarrón al margen del camino.
-De dónde vienes, mis ojos
se encontraron con los suyos,
-Hacia dónde vas, me dejó caer
como el firme silencio de una piedra.
Y nos dimos a la fuga
con nuestro auto burgués
Y no le dimos la mano
a quién más nos la pedía.
nada
en el estrecho mar del sur.
Y atracaron invisibles sus pateras,
con la noche llegaron, no todos.
Y sabían de ello uniformes,
vestidos entallados en madera,
tres vigías cubrían las tinieblas,
Y las vírgenes alborotadas recorrían
entre penitentes las calles del crimen.
Y, encorvado sufría un sol agónico
el cimarrón al margen del camino.
-De dónde vienes, mis ojos
se encontraron con los suyos,
-Hacia dónde vas, me dejó caer
como el firme silencio de una piedra.
Y nos dimos a la fuga
con nuestro auto burgués
Y no le dimos la mano
a quién más nos la pedía.
miércoles 21 de octubre de 2009
41-
El hocico de un perro azabache
se dejó caer en morada ajena,
ganando respeto en el valle
blandidecía su condena.
-¡Ay, perro de mí,
si también ellos se vieran!
se dejó caer en morada ajena,
ganando respeto en el valle
blandidecía su condena.
-¡Ay, perro de mí,
si también ellos se vieran!
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